EL TERRAO - Dos urbanitas en el campo

Damos la bienvenida a todas aquellas personas que disfrutan simplemente con el canto de un pájaro, la vista de un atardecer, el crecimiento de una planta, los paseos por el campo, el diseño de un jardín... en definitiva los amantes de la vida natural ...

DOS URBANITAS...

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miércoles, 22 de febrero de 2017

UN VERDECILLO

Los pájaros de El Terrao. Macho de verdecillo.

        Posado en el ciruelo, mirando al seto, cantando bajito, casi arrullando, chamarineando a su novia que, allí dentro, prepara la cama para sus primeros huevos con plumas y pasto que lleva en el pico.

        Chamarín, chamarí, ahora sí que canta fuerte y alto.

Serinus serinus
Chamarín
 

sábado, 26 de julio de 2014

COMEDERO PARA PÁJAROS

"De cómo un comedero para pájaros se convirtió en un hotel japonés".

        Ya sabéis que me gusta acompañar las historias que cuento con algunas fotos que procuro tengan una mínima calidad. En esta ocasión no ha podido ser por las circunstancias que iréis descubriendo.

        Hoy, lo importante es la historia, más bien anécdota, y no las fotos. Veréis.

        Hace unas semanas decidí poner algunos comederos artificiales para pájaros distribuídos por ciertas zonas de El Terrao. El primero que coloqué lo construí con un tronco pelado de encina que tenía un agujero que me venía al pelo para lo que quería hacer.

        La cuestión era colgarlo del olivo que tengo enfrente de mi "ventana-hide" para poder hacer algunas fotos y que quedara lo más estético posible, integrándose, además, en el entorno en el que se situaba. Éste fue el resultado.

COMEDERO PARA PAJAROS


        Como se aprecia, sólo tuve que añadirle un alambre, un par de argollas atornilladas y  un pequeño recipiente para los granos.

COMEDERO PARA PAJAROS


        A la par de lo que cuento, y sin haberlo relacionado en un principio, se cruza la otra historia, la de la inesperada, por no habitual, agradable visita de este personajillo. Se trata de un carbonero común (Parus major), pájaro que se comporta, en general, de forma bastante mansa y que suele acercarse a los humanos con facilidad.

Parus major


        Las fotos no son buenas. Están tomadas desde dentro de casa, a través de una mosquitera y el cristal de la ventana y con el porche en sombra. Así salieron. Pero es lo que hay.

Parus major


        Este pájaro viene casi todos los días a picotear entre las macetas y a comerse la multitud de arañas y mosquitos que pululan por el porche y los tiestos.

Parus major


Parus major


        Algunas veces me sorprende con alguna monada con la que alegrarme el día. Por ejemplo, cogiendo con descaro alguna colilla, que alguien habrá dejado pinchada en una maceta, y jugando con ella un rato. Fijaos en que la coge con las patas y no con el pico. Curioso.

Parus major


        Y aquí es donde se cruzan las dos historias. El carbonero es un pájaro eminentemente insectívoro, así que, en un principio, el comedero no estaba destinado a él ... ¿ o sí? Vosotros veréis.

        Como se puede apreciar en esta foto, si os fijáis en la plumilla que hay dentro del comedero, estaba claro que algún pájaro lo había visitado.

COMEDERO PARA PÁJAROS


        Pero el caso era que el nivel de grano no bajaba significativamente. Eso era raro. Yo, apostado en mi "ventana-hide", horas, días, ... y nada, ni un pájaro.

        Y una noche, dando una vuelta con la linterna, en busca de "cosillas", me encuentro con esto.

Parus major


        El carbonerito, porque estoy seguro de que es el mismo sinvergüenza de la colilla (dicho sea con todo mi cariño), había convertido el comedero-tronco en su dormitorio. Aunque es un pájaro pequeño, no le entra todo el cuerpo y deja la cola fuera.

Parus major


        Más que dormitorio, parece una de esas habitaciones minúsculas, de 2x1, que, a modo de cubículos, se estilan en los hotelitos japoneses que tan de moda se han puesto en las masificadas ciudades de tan lejano país, ¿no os parece?

Parus major


        El pajarillo sigue viniendo al porche, pero ahora no duerme en el tronco, sino encima de una caja de la luz que hay allí, en el porche. ¡Mucho más espacioso! ¡Dónde va a parar!

        Así son las historias de El Terrao, así las vivimos y así os las cuento. Hasta la próxima.

lunes, 28 de abril de 2014

JILGUEROS - CANTOS DE COLORINES

Los pájaros de El Terrao VII. 


Carduelis carduelis


        Todos los días de la semana, mientras tuviera mercancía, y, seguro, los fines de semana, intentaba sacar algunos cuartos con una actividad entonces permitida, un hombrito pequeño, no llegaría ni mucho al metro y medio, mayor, un abuelo. Enjuto, arrugado como una pasa y seco como una chufa, churruscado por el sol extremeño, cobijaba su cabeza bajo una boina, más bien los restos de una boina, de un color entre terroso y cenizo. Se sentaba en una banquetita delante de un jaulón artesanal dentro del cual revoloteaban, asustadas, un puñado de pequeñas avecillas, fundamentalmente jilgueros. El "Tío de los pájaros" tenía pajaritos nuevos. Los cazaba en la zona del río, con una red de esas "de libro", y los vendía baratos, muy baratos. Había que comprar varios pues alguno, algunos, no aguantaban la cautividad y se morían, se morían de pena.

Carduelis carduelis


        En aquel entonces, mandaba la economía de subsistencia. El que no vendía pájaros, vendía lombrices para pescar, lamprehuelas para lo mismo, higos chumbos, peces, ... ¡yo qué sé!, de todo.Había mercado, por lo barato. Y los pájaros silvestres se vendían hasta en las tiendas de mascotas, sin control. Sin saber el daño que se hacía, fundamentalmente a los pájaros. Pero mandaban las "perras", el dinero.


Carduelis carduelis



        Hoy en día, eso ya no ocurre, afortunadamente. Bueno, existe un movimiento, el "silvestrismo", creo que así lo llaman, que, básicamente, consiste en lo mismo, pero con protección legal. Es una actividad que depende de la Federación de Caza, ¡toma ya! Éste es un país de escopeteros y pajareros. Espero que algún día termine esto, y espero que no sea por la desaparición de las especies implicadas, los pájaros o el hombre.


Carduelis carduelis



        Este precioso pájaro, el Jilguero o Colorín (Carduelis carduelis), seguramente uno de los más bonitos de Europa, parece que fue creado para vivir entre rejas. En El Terrao no, por supuesto. Aquí vive libre, libre canta y libre se reproduce.


Carduelis carduelis



        Sobre una predominante pardo-avellanado de la espalda, que se prolonga en dos manchas pectorales, se incrustan, como piezas de un rompecabezas, los colores más insospechados para un ave de nuestras latitudes, se dirían más propios de un loro o similar.


Carduelis carduelis



        En vuelo, las alas negras ofrecen un llamativo contraste cromático con la franja amarillo vivo que las atraviesa de lado a lado. Las rémiges primarias, grandes plumas de las alas, terminan en una mancha blanca. La cola, también negra, ostenta asímismo manchas blancas. El vientre, blanco.


Carduelis carduelis



        El píleo es negro y se continúa, a modo de grandes patillas decimonónicas, enmarcando las blancas mejillas. Y la cara, la carita, colorá, roja como un madroño, del que destaca un pico alargado y aguzado, perfecta herramienta para obtener su alimentación principal. En los machos, el madroño sobrepasa el ojo, y es de un rojo más vivo que en las hembras, en las cuales el rojo no lo sobrepasa. En los jóvenes, la cabeza es parda uniformemente.


Carduelis carduelis



        Es un ave granívora y su alimento principal son las semillas de los cardos. Para obtenerlas, cuenta, como he dicho, con una herramienta especializada, su aguzado pico, con el que llega al fondo del involucro de las semillas de diferentes especies de cardos y las extrae con asombrosa facilidad. Además, se vale de su extrema habilidad como equilibrista para llegar hasta el último cardo de la mata. Las cortas y espesísimas plumillas del rojo madroño actúan como máscara protectora y le libran de no pocos pinchazos.

Carduelis carduelis



        Completan su dieta con gran variedad de granos, brotes y semillas. En época de cría, consumen una enorme cantidad de insectos con los que alimentan a sus polluelos que crecen rápidamente con tamaña ración de proteínas.


Carduelis carduelis



        Su canto es especial. Sobresale, a mi gusto, sobre el de los otros pájaros del campo. Es un gorjeo líquido, variado, sin estridencias, pero muy musical, extremadamente agradable de oir. Si tenemos la suerte de que haya dos machos próximos que se reten, disfrutaremos de un espectáculo sin igual, llenando el aire de una gran variedad de tonos, trinos y colores musicales que son capaces de emitir estos pajaritos de colorines. En libertad, como debe ser.


Carduelis carduelis

martes, 25 de marzo de 2014

TRINOS EN LA VENTANA - CURRUCA CABECINEGRA

Los pájaros de El Terrao VI.
Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

        Durante todo el año, cuando paseas por El Terrao, tienes la sensación de estar siendo observado contínuamente por algún oculto habitante de la espesura de los setos. Sin duda es así, y así se manifiestan a través de sus cantos y de las fugaces sombras en impenitente movimiento que se aprecian entre las intrincadas ramillas de aligustres, durillos, lentiscos, tuyas, arizónicas y demás. Se trata de currucas, pequeñas aves que medran en el interior de arbustos de zonas de clima mediterráneo. Hacen allí su vida al amparo de estas plantas que les proporcionan temperaturas suaves y el alimento apropiado, insectos en gran medida, abundantes en este biotopo. La curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) es una de ellas.

Sylvia melanocephala


        La única manera de observarlas con cierta claridad es debajo del olivo de la entrada, donde caen las aceitunas que no hemos cogido y que dejamos en el suelo para que, poco a poco, lo aprovechen las avecillas. Otras currucas, mirlos, colirrojos, zorzales, petirrojos, aprovechan el regalo. Cautas, salen del seto de durillo para comer este energético alimento de finales del invierno que les proporcione fuerzas para acometer los asuntos propios de la primavera y el amor.

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        Aunque las currucas en general no son unos animales especialmente llamativos, la cabecinegra, en mi opinión, es una belleza de pájaro. Su plumaje, en los machos, ofrece diversos tonos de gris, combinados de manera elegante. Lo que la distingue y da nombre, es un conspícuo casco negro, a modo de pañuelo pirata, que le llega por debajo de las comisuras bucales, en contraste con la blanca garganta. Sobre el negro de la cabeza, destacan unos vivarachos ojos castaños rodeados de un brillante anillo de color rojo vivo, tanto en el macho como en la hembra. Esta última tiene una librea más apagada, en tonos pardos con el mismo esquema que el macho, pero de una sutil belleza.

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        La hembra es todavía más difícil de ver que el macho, al menos en estas fechas de finales de invierno y principios de primavera, en las que empiezan los emparejamientos, los cantos de los machos reclamando territorio para la cría. Ahora, se dejan ver un poco más.

Sylvia melanocephala


        Las currucas son aves insectívoras habitantes de los arbustos propios de los campos de la zona mediterránea. A pesar de que todas tienen la misma alimentación entomófaga, que completan en invierno con diversos frutillos y bayas, no compiten entre sí, pues cada una ocupa un estrato diferente. La cabecinegra se mueve sobre la parte superior de lentiscos, durillos y otros.

Sylvia melanocephala


        No son escasas, afortunadamente, y nos demuestran su presencia ininterrumpidamente con sus gritos de alarma. Los arbustos parecen llenos de vida, y lo están, con los matraqueos y cantos de estos nerviosos pajaretes.

Sylvia melanocephala


        Desde mi ventana, enfrente del olivo, semioculto, disfruto de su observación y les hago fotos como si estuviera camuflado en un "hide".

Sylvia melanocephala


        He observado todos los años, que los machos de esta especie, de vez en cuando se acercan a las ventanas y, sin causa aparente, se lanzan contra los cristales, como peleándose con un oponente invisible. Supongo que, al ver su imagen reflejada en el vidrio, la confunden con un congénere invasor de sus dominios, y no eluden la pelea.

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        Mi sorpresa fue el otro día, cuando un machete de cabecinegra se posó en la reja de mi ventana y comenzó una exhibición de poses, posturas, cantos y miradas que me embelesaron y no podía soltar el dedo del disparador de la cámara. ¡Qué espectáculo dio tan pequeño animal!

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        Dirigía hacia mí sus ojos con mirada cómplice, se giraba y, dándome la espalda, comenzaba a cantar, gritando al cielo quién era el señor de ese pequeño territorio.

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        Con la garganta llena de amor, llamaba a su compañera, la incitaba a construir el nido, una pequeña estructura no muy elaborada, donde criar su pollada, a la que alimentarán, solícitos, con una buena ración de insectos y otros invertebrados.

Sylvia melanocephala


Sylvia melanocephala


        Terminada su exhibición, se volvió hacia mí, como despidiéndose.

Sylvia melanocephala


        ¡Hasta otro rato, majete! Espero que pronto vuelvas a mi ventana.

Sylvia melanocephala

jueves, 20 de marzo de 2014

BUITRÓN

Los pájaros de El Terrao V.

        Ésta es la historia de un pequeño gran pájaro, el Buitrón (Cisticola juncidis). Cualquiera podría pensar que vamos a tratar de una gran ave de presa, carroñera para más señas. Nada más lejos de la realidad. En este caso, el aumentativo es equívoco. Precisamente hace referencia a su minúsculo tamaño. El apelativo Buitrón se usa aquí de la misma manera que se llama rabón a un animal que tiene el rabo corto (o cortado) o, simplemente, no tiene. Así, el inefable Ibáñez llamó Rompetechos al personaje más bajito de sus dibujos.

Cisticola juncidis


        Descubrí a este pajarino por casualidad. Aparece en una de mis primeras fotos de aves de El Terrao. La foto no es muy buena, pero me sirvió para fijarme en este animal. Me parecía, en mi ignorancia, una curruca, capirotada quizás, pero muy desgarbada, desgalichada, acaso mojada por un baño reciente. Pero no me acababa de cuadrar a la vista de las imágenes de mi guía de aves de cabecera.

Cisticola juncidis


        Poco a poco, y después de varios avistamientos, y fotos, conseguí identificarlo. Bien es verdad que, hasta que no lo asocié a su monótono canto, en sinusoidal vuelo y posado, no estuve seguro.

Cisticola juncidis


        Y es que este pequeñajo es difícil de ver, por lo diminuto que es, pero no es difícil de oir. De hecho, debe ser el único pajarillo que canta de contínuo, incluso en verano y al mediodía, cuando todos los demás callan y lo único que se oye son las cigarras, ... y el buitrón, por supuesto.

Cisticola juncidis


        El pájaro mosca, como se le llama en algunas partes de Extremadura, recibe este nombre como énfasis exagerado de su pequeño tamaño. Pero debería llamarse pájaro sastre, como sus familiares lejanos del género Orthotomus. En efecto, nuestro buitrón elige para colocar su nido un haz de altas hierbas como juncos, gramíneas o cereales, a los que practica una serie de agujeritos para coserlos utilizando hilos de telas de arañas, formando una estructura semitransparente pero lo suficientemente sólida para albergar la puesta. Está forrado de pelusas de chopo o de cardos y plumillas y musgo, así como lana, pelos, etc.

Cisticola juncidis


        El hábitat típico del buitrón en El Terrao y sus alrededores son los terrenos bajos con cierta humedad, cercanías de acequias y desagües de fincas, con herbazal alto y juncales en proximidad de carrizos y cañaverales.

Cisticola juncidis


        Lo curioso de este animal es que es el único representante en Europa de su género, que cuenta con unas cuarenta especies distribuídas por gran parte de las zonas más exóticas del mundo. Por eso, este humilde pajarillo debe ser considerado una joya de entre la fauna emplumada mediterránea. Y en El Terrao tenemos la suerte de contar con un buen número de ejemplares.

Cisticola juncidis


        Pájaro eminentemente insectívoro, persigue con increíble vivacidad y agilidad a los insectos entre el herbazal por lo que es difícil de observar en parte también por ser muy escondedizo y por su críptico plumaje y pequeñísimo tamaño. Completa su dieta en invierno con algunas semillas y frutillos.

Cisticola juncidis


        Os daréis cuenta ahora de lo importante que es este pájaro en El Terrao. Pequeñajo, feúcho, poca cosa, pero importante, muy importante.

Cisticola juncidis


        Este duende de las hierbas es un pájaro que, por lo simple de su aspecto y lo pequeño de su tamaño, a lo que contribuye su corta cola, se hace muy simpático y adorable.

Cisticola juncidis
 
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