EL TERRAO - Dos urbanitas en el campo

Damos la bienvenida a todas aquellas personas que disfrutan simplemente con el canto de un pájaro, la vista de un atardecer, el crecimiento de una planta, los paseos por el campo, el diseño de un jardín... en definitiva los amantes de la vida natural ...

DOS URBANITAS...

SIGUEN "EL TERRAO"...

TRADUCTOR

martes, 26 de mayo de 2015

CÁRABO COMÚN - CONTACTOS NOCTURNOS.




Los pájaros de El Terrao VIII. 



Strix aluco


        Me gusta salir de noche a pasear un rato por el campo.. No me importa que haga frío o buen tiempo. Lógicamente, si la temperatura es buena, el paseo es más largo.



Olios argelasius


        Siempre ves algo, siempre descubro algo nuevo. Últimamente me he aficionado a los pequeños bichos nocturnos, ya sabéis, insectos, arañas y demás. Disfruto fotografiando lo diminuto, aunque también se ven otros animales de la noche, erizos, sapos, mariposas, ...

Erinaceus europaeus


Thomisus onustus
 
        Y escuchar la noche, me encanta gozar con los sonidos de la noche. Hay pájaros que cantan de noche, o que anuncian el final del día o el amanecer.

        Cuando canta el mirlo (Turdus merula) y maúlla el mochuelo (Athene noctua) el sol ya está desapareciendo por la raya de Portugal. También los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) y el chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) con su "paca-paca".

        Ya de noche cerrada, entre el chirriar de los grillos, la lechuza  (Tyto alba) pone el toque tétrico y tenebroso y se oye, lejano, algún autillo (Otus scops). El ruiseñor (Luscinia megarhynchos), que no duerme, no para de gorjear.

 



        Mientras, yo a lo mío, cámara en mano, como una prolongación del ojo, fotografío todo lo que encuentro interesanto o bello. Arañas, caracoles, plantas, ...

        Estando en eso, entre los cientos de sonidos de la noche de El Terrao, distingo uno que no conozco, cerca,muy cerca, una llamada trémula, aguda, como de un pollo de algún tipo de ave, seguido de otro sonido más fuerte que, aunque no sabía de qué animal provenía, me resultaba familiar por haberlo oído otras noches. Era como un ladrido corto, "guá-guá, dos veces, y después, "guá-guá-guá", tres veces.

        Giro la cabeza y, con ella, la linterna frontal, y ... la gran sorpresa, a escasos cuatro metros de mí, en las ramas de uno de los grandes pinos piñoneros del jardín, sobre mi cabeza, tres hermosos ejemplares de cárabo común (Strix aluco), dos pollos (los que piaban) y un adulto (el que ladraba). Mirándome fijamente, con esos ojos de carbón mineral, brillantes, sin parpadear, como yo, los pollos movían la cabeza arriba y abajo más curiosos que nerviosos. El adulto, manteniéndome la mirada, seguía llamando a sus hijos.

Strix aluco


        Sin pensarlo dos veces empiezo a disparar la cámara, sin ni siquiera intentar cambiar el objetivo, un 85 mm macro. Muchas salieron mal, otras aceptables, y alguna bien. después de retocarlas un poco y aplicarles algo de recorte, puedo presentaros al cárabo, a la familia de cárabos, de El Terrao.

Strix aluco


Strix aluco


        Después de un rato, poco, aunque no se iban, seguramente porque los pollos, inconscientes por su juventud, no se movían de su rama, decido dejarlos en paz para que puedan cazar algún roedor y tomar su ración diaria de alimento.

        Cuando regreso a casa, un sonrisa de tonto no se me borraba de la cara, yo creo que no se me quitó en toda la noche. Estaba entusiasmado, ¡ qué gozada !

         Fue entonces cuando recordé que el día antes recogí varias egagrópilas, posiblemente de rapaz nocturna, al lado de unos excrrementos blancos, líquidos, típicos de las rapaces.


Strix aluco



        Posiblemente eran de ellos, porque había muchas, al lado del porche de casa, al pie de un gran pino y un naranjo. No sé dónde tienen el nido, ni quiero saberlo, que vivan su vida en paz para que podamos disfrutar de ellos y con ellos. Se me cae la baba con el peluchete volandón.

Strix aluco


        Son experiencias que no se olvidan en la vida. Espero que a ellos, tampoco. Aquí tienen su casa y confío en disfrutar de su compañía durante mucho tiempo. Fijáos como mira con curiosidad este pequeñín.


Strix aluco


        El adulto, vigilante, mira hacia un lado.


Strix aluco


        Observa el otro lado.


Strix aluco


        ¡ Y ME MIRA !


Strix aluco

viernes, 1 de mayo de 2015

FIN DE LA HUERTA DE INVIERNO

Estos son algunos de los cultivos
que fueron plantados en el huerto en otoño-invierno.

Brócolis, romanescus, coliflores, escarolas
y algunas variedades de lechuga, están tocando a su fin.


Col rizada
COL RIZADA





ESCAROLA
ESCAROLA



COLES y LOMBARDAS
COLES y LOMBARDAS


Los ajos, plantados en diciembre,
aún permanecerán en tierra hasta finales de primavera.


AJOS ELEFANTE
AJOS ELEFANTE

 ... La huerta de invierno va terminando
y da paso a los cultivos de verano.

Preparamos el terreno aportando compost y humus de lombriz...


Añadir leyenda

... las pequeñas plántulas de nuestros semilleros están esperando que las llevemos a tierra.


TOMATERA EN SEMILLERO
TOMATERA




El ciclo de la vida continua...
tomateras, matas de calabacín, pimientos, berenjenas, pepinos...
ocuparán a partir de ahora el terreno.








Muchas gracias por visitar nuestro huerto.
¿Qué te pareció?

¡¡¡Vuelve pronto por aquí!!!

martes, 28 de abril de 2015

MIGAS EXTREMEÑAS


Migas para comer.

        Normalmente, las migas se consumen como desayuno o a media mañana, pero, hacedme caso, como plato principal en la comida, aprovechando lo que hay en el armario y la nevera, no tiene precio. Así que, seguimos con la cocina de aprovechamiento, no por ello menos rica.

        Necesitamos, en cuanto a utensilios, un bol grande, un paño limpio, una perola amplia, si es de las de hierro mucho mejor. Una espumadera fuerte, que pese, y, lo de siempre, cuchillo, etc.

        Ingredientes:

        - Un buen pan "asentao", con buena miga.
        - Un poco de agua.
        - Sal.
        - Un buen aceite de oliva, no mucho.
        - Pelín de manteca de cerdo.
        - Varios dientes de ajo castaño, de Aceuchal a ser posible.
        - Pimiento rojo.
        - Panceta ibérica de buena veta.
        - Algo de tocino ibérico.
        - Chorizo "colorao" ibérico.

        Opcional, sardinas asadas y aceitunas "machaítas".

        Manos a la cosa.

        Comenzamos la noche antes cortando el pan en lascas finas que vamos humedeciendo con agua con sal capa tras capa.






        Cuando tengamos la cantidad adecuada al número de comensales (siempre hay que preparar algo más pues al olor acuden los depredadores), tapamos con un paño limpio y dejamos reposar toda la noche.












        Al día siguiente, día de autos o día D, con la suficiente antelación al acontecimiento, ponemos a calentar un buen fondón de aceite y, cuando esté caliente, pero no demasiado, echamos los ajos, cantidad al gusto pero sin escatimar, los doramos más que freirlos, y los sacamos y reservamos.









        A continuación, freímos los pimientos, no demasiado, cortados en trozos medianos, de bocado. Sacamos y reservamos.





         Acto seguido, pasamos ligeramente por el aceite nuestra panceta ibérica. Pasamos también un pelín el tocino ibérico, "ná", sólo que coja color. Sacamos y reservamos.









        Finalmente freímos, muy poco, el chorizo ibérico. Lo sacamos y lo ...








        Ahora añadimos una cucharada de manteca de cerdo al aceite, éste es el truco para que las migas estén suaves y ricas, y echamos el pan en la perola.






        Ahora es cuando viene lo bueno, hay que tirar de brazo, espumadera en mano hay que ir machando y picando el pan, migándolo todo por igual, dándole vueltas y vueltas y picando hasta que esté dorado.









        En ese punto, agregamos los ingredientes que habíamos reservado. Y removemos, y removemos, para que se mezclen los sabores y las migas "se suelten".









        Servimos añadiendo las sardinas que habremos asado en el último momento y acompañamos de unas aceitunas "machás" (que esta vez no teníamos) y un buen vino de la tierra.



         Y aquí paz y después gloria, ... y siesta.

sábado, 25 de abril de 2015

EXPOSICIÓN DE AVES DE CETRERÍA

Colegio de Educación Infantil y Primaria  "Enrique Segura Covarsí"
Badajoz



        Vaya por delante que, a mí,  personalmente, como me gustan los animales silvestres, los salvajes, es en libertad. Pero hay ocasiones, como la que nos ocupa hoy, en que mi corazón, desde dentro, concede un pequeño margen de tolerancia hacia esta actividad, pero sólamente en lo tocante a la promoción y fomento del amor hacia las aves y, en general, a toda la vida animal y natural por parte de los niños, a su educación medioambiental, no a la actividad de la cetrería en sí, aunque sé que en determinados ámbitos, como la aviación, prestan un sensacional servicio.





        El tío de uno de los alumnos del colegio, José Pablo Visea, por cierto, muy amablemente, se ofreció a dar una charla a los chicos sobre las aves rapaces de cetrería y a exponer algunos de los ejemplares que poseía y que cuida y entrena con especial cariño y esmero.



        Primero, colocó en el patio unos posaderos, o perchas, donde iba a colocar a sus, a su manera, alumnos. Acto seguido, apareció con el primero de sus estrellas, una preciosa Águila, halcón, Harris  (Parabuteo unicinctus), perfectamente acostumbrado a la presencia humana, hoy multitudinaria.



        En segundo lugar, trajo un bonito ejemplar de halcón peregrino o común (Falco peregrinus brookei), creo, un poco nervioso, aunque pronto se acostumbró a la miríada de pares de ojos que lo observaban con asombro y admiración.





        A continuación, sacó a escena a la protagonista de la mañana, digo protagonista porque, de inmediato, levantó una ola de admiración entre los presentes, una magnífica hembra de dos años de Búho real (Bubo bubo). Grande, inmensa, preciosa y, sorprendentemente, tranquila.





        Le siguió un diminuto ejemplar de cernícalo americano (Falco sparverius) con su capuchón, que enseguida le quitaron. Muy bonito e inquieto, no mucho más grande que un mirlo, para que os hagáis una idea.





        Por último, otro ejemplar joven de Halcón peregrino (Falco peregrinus), esta vez de la especie típica. Majestuoso, arrogante, con pose "heráldica" diría yo, sabedor de la espectación que levantaba.



        En el patio es habitual compartir recreo con tórtolas, los omnipresentes gorriones, palomas y alguna urraca que vienen a por las migajas que se desprenden de los bocadillos. Hoy no había ni uno, por si las moscas.

        Después, el amable cetrero pasó a dar una charla a los chicos y chicas del colegio sobre las aves que había traído. Hizo una descripción de las mismas añadiéndole los datos personales de cada una de ellas.











        El momento culminante fue cuando subió a su guante al Búho real, al Gran Duque (en nuestro caso, Duquesa), lo acercó a los niños y dejó que lo acariciasen, bueno, fue el animal, el pájaro, el que, realmente, se dejó tocar.













        Lo acariciaron tanto y con tal frenesí que al pájaro casi le da un ataque de ansiedad y comenzó a jadear. Hubo que dejarlo descansar.



       Fue en ese momento cuando volvió a mí el sentimiento encontrado del principio, descubriendo, de nuevo, mis verdaderos gustos y deseos hacia la fauna salvaje: libertad, libertad ante todo. Vuelo libre de estas aves, sin pihuelas que cuelguen de sus tarsos, por nuestros cielos, sus cielos.



        No hay más que fijarse en sus miradas. Yo los veo tristes, resignados a su vida en cautiverio, por muy cuidados que estén, que lo están. Con el anhelo permanente de volar sin ataduras, cazando para subsistir, criando en los roquedos, en fin, LIBRES.









      De todos modos he de decir que, estar al lado, al ladito, de uno de estos bichos es una experiencia alucinante, bestial. Que te mire el Gran Duque a los ojos desde medio metro de distancia sube la adrenalina hasta niveles letales. Y tocarlo, acariciarlo, ¡¡¡ madre de Dios !!!, inolvidable. Quizás, a lo largo de los años, pueda proporcionar nuevos ejemplares que puedan ser liberados en nuestros montes para recuperar su ya escasa población y que podamos volver a oir su grave canto por las noches, a ser posible acompañado del aullido del lobo ibérico. A Félix Rodríguez de la Fuente le gustaría.








        ¿ Qué opináis ?
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